Compras junto a vecinos, amigos o colegas una fracción de un vehículo híbrido. Cada uno tiene días asignados según sus necesidades. Cuanto más cerca viven entre sí, menos coordinación necesitan y menos pagan.
El pico y placa es uno de los factores a considerar al elegir el vehículo y coordinar los socios — pero no es el único uso. Es una herramienta de eficiencia para quien no necesita carro todos los días.
El resultado cambia radicalmente según la distancia entre socios. Esa es la variable central del modelo.
Si compras junto a alguien cuya placa es distinta a la tuya, el vehículo compartido cubre los días en que cada uno tiene restricción. No es la única razón para participar — pero sí la más práctica.